Hábitos de higiene que podrías estar haciendo mal

Hábitos de higiene que podrías estar haciendo mal

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    Regresa la marea roja a la Isla del Padre
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    Llegó el momento de que revises tus hábitos de higiene personal y de tu hogar, seguro te llevarás una enorme sorpresa.

    Crecer a veces no resulta fácil sobre todo tienes la responsabilidad de cuidarte y cuidar tu hogar y de pronto aparecen estudios o investigaciones que echan por tierra todo lo que has pensado y hecho en cosas tan cotidianas como son la frecuencia con la que debes bañarte o cada cuándo debes cambiar tu ropa de cama.

    Y es que contrario a las creencias que han pasado de generación a generación y que han formado la mayoría de los hábitos que tenemos, hoy la ciencia nos dice que debemos replantearnos, por ejemplo, cada cuándo debemos bañarnos, cómo debemos secar la ropa que lavamos o hasta la forma en la que cuidamos los pupilentes (lentillas) que usamos.

    Detrás de ello, en muchas ocasiones, está el afán de ser más consciente o racional con los recursos que tenemos a mano: el agua o, mejor dicho, la escasez de ella exige un cambio radical en la manera en que la aprovechamos o desperdiciamos.

    En otras ocasiones, los motivos que señalan los investigadores no quedan tan claros y nos ponen en jaque, porque somos resultado de costumbres arraigadas en las creencias completamente ciertas de que la higiene es indispensable para evitar la proliferación de infecciones por contagio de microorganismos.

    Pero en lo que no nos detenemos a pensar es que quizá hemos estado reproduciendo prácticas equivocadas y, aunque aseamos cada día nuestro entorno, no lo hacemos de la manera adecuada y estamos generando justo lo que queríamos evitar: proliferación de infecciones.

    Para que esta información quede más clara y precisa, busca: Hábitos de higiene que podrías estar haciendo mal.

    Lo importante es tener presente que sean cuales sean nuestros hábitos de higiene, no deben convertirse en una obsesión que nos quite el sueño ni en una práctica incesante que resulte contraproducente, porque como bien dice un refrán: "no es más limpio el que mucho se lava, sino el que poco se ensucia".

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