Guerra afecta a pilotos de drones

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    Guerra afecta a pilotos de drones
    Getty Images

    SAN DIEGO — El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha asegurado a los estadounidenses que está en contra de enviar tropas a combatir sobre el terreno contra los extremistas islámicos en Irak y Siria, consciente de que el país no está dispuesto a volver al campo de batalla cuando sus heridos aún siguen recuperándose de una década de conflictos.

    Sin embargo, los pilotos han vuelto al combate en una estrategia de ataques aéreos, repartidos entre los pilotos de aviones de combate y los operadores de drones, o aviones no tripulados.

    Si bien los operadores de drones no están físicamente en peligro, ya que hacen su trabajo desde terminales informáticos en oscuras habitaciones lejos del campo de batalla, cada vez más estudios apuntan a que pueden sufrir parte del golpe emocional de la guerra al que se enfrenta el personal sobre el terreno.

    "Para estos jóvenes puede ser tan impactante como para alguien en una trinchera", explicó el portavoz de la fuerza aérea Tom Kimball.

    [Relacionado: Se intensifican los combates contra ISIS]

    GUERRA AÉREA

    En un acuerdo poco habitual, Washington y varios aliados árabes comenzaron la semana pasada una campaña militar aérea contra bastiones del grupo Estado Islámico en Siria. Estados Unidos llevaba desde agosto realizando ataques en Irak. Ambas operaciones incorporan el uso de naves no tripuladas, según fuentes de la fuerza aérea.

    El cuerpo cuenta con 365 pilotos de drones que manejan el Predator y 359 que pilotan el modelo Reaper.

    OPERACIONES DE DRONES EN GUERRAS RECIENTES

    Los gobiernos de Bush y Obama han empleado un mecanismo legal introducido en 2001 en su lucha contra al-Qaida para justificar los ataques aéreos con drones en objetivos terroristas de Pakistán, Yemen y Somalia.

    En las guerras de Irak y Afganistán, los pilotos de aviones no tripulados cumplían largos turnos en las bases estadounidenses, observando varios vídeos en diferentes pantallas. Algunos siguieron la rutina de los residentes de una zona durante meses para evaluar las posibles amenazas antes de que se ordenara un ataque.

    Después, podrían tener que analizar los daños y la carnicería de los bombardeos, antes de volver a casa y cenar con su familia, y quizá jugar al fútbol con sus hijos, un drástico cambio que podría contribuir al estrés, según expertos en salud mental.

    TRAUMA POR PRESENCIAR VIOLENCIA

    Brandon Bryant operó las cámaras para pilotos en bases de Nevada y Nuevo México durante cinco años.

    Tres años después de su última misión, aún sufre insomnio, depresión y pesadillas. Presenció directamente la muerte de 13 personas, y a su escuadrón se le atribuye la muerte de 1.626 enemigos.

    "Me iba a dormir y soñaba con el trabajo, la misión, y todo el tiempo veía a la gente a la que había visto en la pantalla antes, muriendo todo el tiempo en mi cabeza", dijo, añadiendo que se sentía solo y nadie quería hablar sobre la cuestión.

    Bryant, de 28 años, dijo que la Administración de Veteranos le había diagnosticado estrés postraumático, y que la comunidad militar de aviones no tripulados le había instado a no hablar del tema.

    LO QUE SE SABE

    En el primer estudio de su clase, el Centro de Supervisión de Salud de las Fuerzas Armadas determinó el año pasado que la cantidad de alteraciones de comportamiento como ansiedad, depresión y estrés postraumático que afectaba a los pilotos de drones era comparable a la de los pilotos tradicionales.

    Los investigadores analizaron el historial médico de 709 pilotos de drones y 5.256 pilotos tradicionales entre 2003 y 2011. Su autora principal, Jean L. Otto, dijo que el mensaje es que "sólo porque los miembros en servicio no están desplegados físicamente en una zona en guerra no significa que tengan menos riesgos de salud mental".

    LESIONES MORALES

    Observar explosiones, que en ocasiones incluyen bajas civiles, puede producir "lesiones morales", una herida psicológica derivada de presencial algo contrario a las creencias o el código de moral de la persona.

    "Los pilotos de aviones tripulados llegan, lanzan bombas y vuelven, y otra persona hace la evaluación de daños", explicó Nancy Cooke, profesora de la Universidad del Estado de Arizona y que estudia el efecto de la tecnología en la psicología.

    "Los operadores de drones ven los resultados de lo que han hecho", dijo. "Así que cuando la gente dice que esto es sólo un videojuego, nada podría estar más lejos de la verdad para ellos. Ven los trozos de cuerpos".

    El año pasado, la fuerza aérea empezó a asignar capellanes y psicólogos a las unidades de drones. Los superiores han intentado mejorar los turnos para aliviar la fatiga, mientras que los médicos trabajan en formas de tratar las lesiones morales, que también afectan a los que combaten sobre el terreno.