Si juntas a la familia, se arma la pachanga

Será porque traemos la música por dentro, pero con cada pariente que llega, las fiestas mexicanas se ponen mejores. Todos aportan algo: desde una salsa picosita hasta un nuevo paso para el baile. Nuestra pachanga está llena de risas y de voces. Oyes tres o cuatro conversaciones al mismo tiempo que escuchas al primo cantar entre el sonido de platos y vasos que se llenan una y otra vez. Y aunque los cumpleaños siempre son geniales, lo mejor es que no necesitamos ninguna ocasión especial para armarla en grande. Los hacemos por el gusto de estar juntos... ¡y nos sale muy bien!

Le ponemos salsa a la vida

No hay nada en la vida que no mejore con una buena salsa. Por eso tenemos cientos de ellas. Las salsas —picosas o muy picosas— nos acompañan en todas las celebraciones, y convierten en una delicia especial hasta la más espontánea reunión junto al asador. Verde o roja; cruda, asada, ahumada o borracha; con chile serrano, de árbol, morita o habanero… el universo de las salsas llena nuestras mesas de colores y sabores exquisitos. Y entonces vuelve nuestro eterno problema: ¿cuál escoger?

¡Súbele al mariachi!

La entrada del mariachi a una fiesta siempre nos pondrá la piel chinita, y es el momento estelar de las grandes celebraciones. Pero aun con poco presupuesto, su música nos acompaña en cada reunión armada en el patio, de esas en las que todos nos volvemos intérpretes de los buenos. Así, el repertorio de los jóvenes de hoy abarca desde el “México lindo y querido…” que a los abuelos les cala tan hondo hasta los temas de amor y dolor creados este mismo año. Porque el tiempo puede pasar, pero nuestro mariachi siempre será actual.

Chocolate, molinillo…

El mundo lo adora, y nosotros se lo dimos al mundo, así que el chocolate es uno de nuestros mayores orgullos. Casi todos somos culpables de habernos escondido alguna vez en la alacena para morder un trozo del delicioso chocolate que estaba guardado para prepararse y beberse en la merienda. Un sorbo de chocolate mexicano, perfumado a veces con canela o vainilla, nos llena el paladar y la mente con recuerdos de la infancia y la sensación de bienestar que da el estar en casa. ¿Y quién no quiere llegar al hogar cuando sabe que le espera un tazón de nuestro maravilloso chocolate a la mexicana?

Somos muchos y celebramos juntos

Las familias mexicanas son muy unidas y a los integrantes nos encanta reunirnos. No hacemos diferencias: a las celebraciones van las familias completas, con bebés y adolescentes, con abuelos y bisabuelos. Llegan los primos hermanos y también los lejanos. Los sobrinos llevan a las novias y la abuela a su hermana que quedó viuda. Por supuesto, también están los compadres. Todos son bienvenidos y las diferencias de edades y gustos dan origen a anécdotas divertidas que pasan a ser parte de la historia familiar: de nuestra propia historia.

La telenovela: un personaje de nuestra vida

Unos las aman y otros aman odiarlas, pero todos sabemos quiénes son las heroínas y quiénes son las villanas de las telenovelas. Así que el momento de sentarse a sufrir o reír con ellas a todo color es parte de lo bueno de cada día. Y por cierto, fue un mexicano: Guillermo González Camarena, quien inventó y desarrolló el televisor de color, y lo hizo cuando en el mundo apenas empezaban a transmitirse las primeras señales en blanco y negro. De hecho, la historia de este destacado hombre tiene tanta emoción y drama que merecería contarse en una telenovela: ese sería el homenaje más mexicano, ¿no crees?

Jarabe Tapatío: romance que se baila

El jarabe tapatío ya no le pertenece solo a Guadalajara, sino que es parte de la identidad mexicana por su enorme difusión: casi todo el mundo puede admirarlo en la mayoría de las celebraciones relacionadas con este país. El romance que se desarrolla durante el baile: desde el inicio en que la mujer parece rechazar a su pareja hasta el final en el que ambos se esconden tras el sombrero de charro para besarse, debe ser la clave para que, desde siempre, haya tenido tanta aceptación en cualquier lugar en el que se presente. Y cómo no, si es amor que se baila.

¡Y salud con Estrella Jalisco!

Como el mariachi y el jarabe tapatío, la cerveza Estrella Jalisco nació en Guadalajara, pero hoy es un orgullo para la mexicanidad. Esta cerveza se ha vuelto parte de la cultura y las tradiciones mexicanas y, como nuestra gente, da la bienvenida a todo aquel que quiera compartirlas, aunque no sea del país. La forma en que celebramos es una de las características que mejor define a México y, con mucho orgullo, Estrella Jalisco se ha convertido ya en la protagonista importante de muchas celebraciones. ¡Salud, y que siga la fiesta!